El movimiento obrero comenzó a florecer a mediados del siglo
XIX y sus primeras manifestaciones de protesta adquirieron pronto un carácter
violento. La primera expresión fue el ludismo, rebeldía contra la introducción
de máquinas, como se puede apreciar en el DOC1, en las fábricas (1835, fábrica
Bonaplata de Barcelona), pero pronto comprendieron que el origen de sus
problemas no eran las máquinas sino sus patronos, así surgió el asociacionismo
obrero creando Sociedades Mutualistas (1840, Sociedad de Protección Mutua de
los Tejedores del Algodón). Otro instrumento usado para presionar a los
patronos fueron las huelgas, aunque éstas estaban prohibidas (1855, primera
huelga general).
Los anarquistas
La separación del
mundo obrero de la política oficial contribuyó a empujar al obrerismo a un odio
contra el Estado, sin importar el signo del gobierno, y a la desconfianza hacia
todo tipo de acción política reformista. El área geográfica de este anarquismo
coincidía con la del movimiento cantonal del Sexenio Democrático (el tercio
mediterráneo de la península, desde los Pirineos al Guadalquivir, y en
especial, Barcelona, Zaragoza y las provincias de la Baja Andalucía).
A los pocos días
del Golpe de Estado del general Pavía un decreto disolvía las asociaciones
dependientes de la AIT (Asociación Internacional de Trabajadores) {DOC3},
obligándolas a entrar en la clandestinidad hasta 1881, cuando Sagasta hizo que
el anarquismo retornara a la legalidad, formándose la Federación de
Trabajadores de la Región Española (FTRE). Los componentes de la comisión
nacional de esta Federación optaron por abandonar la idea de la destrucción del
Estado y organizar una resistencia solidaria y pacífica, que provocó la
disconformidad del sector andaluz, partidario de la violencia como única vía
eficaz de cambio. Esto llevó a la ruptura del anarquismo en dos grupos: los
partidarios de la vía pacífica y los partidarios de la violencia. Éstos últimos,
sobre todo los andaluces, se agruparon sociedades secretas y decidieron actuar
como grupos subversivos. Así surgió la Mano Negra, una especie de organización
secreta que, acusada de unos asesinatos, llevó a la detención de cientos de
personas en Jerez, Cádiz y Sevilla.
Pero la
proliferación de atentados propulsó la división del anarquismo: por un lado
estaban los que propugnaban la acción directa(la participación en la Semana
Trágica de Barcelona o el asesinato de Juan Soldevilla y Romero, arzobispo de
Zaragoza), y por otro los que propugnaban una acción de masas, posicionados
totalmente en contra del terrorismo y a favor de la creación de sindicatos
apolíticos, creando así Solidaridad Obrera (1907) y la CNT (1910).
Es interesante
destacar la presencia de mujeres, tanto en la base como entre los dirigentes,
como Teresa Claramunt, obrera textil de Sabadell, fundadora de la revista
anarcosindicalista "El Productor" y de una Federación de Obreras. Fue
líder en la huelga general de 1902. Pero, en general, los sindicatos se
mostraron recelosos ante el papel femenino en la sociedad y en su movimiento.
Los
Socialistas
La Nueva
Federación Madrileña de la AIT tuvo una vida efímera por lo que sus miembros
decidieron construir un partido político. En 1879, clandestinamente en Madrid y
en torno a un núcleo de intelectuales y obreros especializados, Pablo Iglesias
fundó el Partido Socialista Obrero Español(PSOE). El PSOE fue uno de los
primeros partidos socialistas que se fundaron en Europa, como expresión de los
afanes e intereses de las nuevas clases trabajadoras nacidas de la revolución
industrial.
Los socialistas
defendían el triunfo del proletariado frente a la burguesía en la toma del
poder político y la transformación de la propiedad privada en social.
Reivindicaron mejoras laborales, una nueva legislación social y el derecho de
huelga. Fundaron la Unión General de Trabajadores (UGT) {DOC4} en 1888, que se
organizó en sindicatos de oficio en cada localidad y practicó una política muy
prudente recurriendo a la huelga como última posibilidad.
Así pues a finales
de siglo existían agrupaciones socialistas en muchos lugares (Madrid, País
Vasco, Asturias, Málaga...), aunque tuvo un difícil desarrollo en lugares
dominados por el anarcosindicalismo(Cataluña, Aragón...)
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