Nos
encontramos ante un mapa corocromático que representa los paisajes agrarios de
España representados con cinco colores diferentes.
La zona
de color amarillo, representa el paisaje agrario del interior peninsular que ocupa la mayor parte de la España
interior, la Meseta y la depresión del Ebro. Está zona geográfica está
condicionada por las sequías estivales, la muralla montañosa que la rodea,
agudiza su aridez y continentalidad, y también por su elevada altitud media.
Su estructura agraria se caracteriza por un hábitat
concentrado de pequeñas localidades en el valle del Duero y del Ebro y grandes
pueblos en el Tajo y en el Guadiana. Las parcelas son por lo general abiertas.
En las zonas
de regadío predomina la pequeña propiedad, aunque cada vez más están
apareciendo grandes explotaciones relacionadas con empresas vinculadas a la
industria agroalimentaria, que implantan cultivos muy intensivos de muy alta
productividad. Mientras que en las zonas de secano predomina la gran propiedad.
Sin embargo, se está produciendo un
redimensionamiento de la explotación que está dando lugar a un aumento de su
tamaño y a que la zona comience a tener las explotaciones más grandes de
España, esto es debido al éxodo rural y los abandonos de la población activa
agraria, al envejecimiento de la población y al apoyo a la extensificación por
la PAC, que obliga a asegurar la rentabilidad en el mayor tamaño.
La actividad predominante en esta zona es la
agricultura. Los cultivos son muy variados: en las zonas llanas de Castilla y
León los cereales y el girasol; en Castilla La Mancha, Extremadura y las zonas
más accidentadas la vid y el olivo, y en las zonas de regadío productos
hortofrutícolas, forrajes y cultivos industriales. Además cabes destacar la
monoespecialización en viñedo de amplias zonas como la Rioja, La Mancha y
Navarra.
La ganadería de esta zona presenta cuatro localizaciones importantes:
vacuno en los sistemas montañosos, ganadería porcina, vacuna y aviar en las
inmediaciones de las grandes ciudades, el ovino en zonas altas de Castilla y
somontanos aragoneses, y en las dehesas extremeñas y salmantinas se usa una
forma tradicional de explotación agroganadera, que explota durante unos años
cultivos extensivos y que, durante los largos períodos de barbecho, utiliza el
suelo como pasto para ganado porcino, bovino u ovino.
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