COMENTARIO MEDITERRÁNEO OCEÁNICO
Estamos ante un climograma, que se
trata de un gráfico en el que se representan las precipitaciones y las
temperaturas de un lugar en un determinado período de tiempo. Las precipitaciones están representadas
mediante un gráfico de barras azules, y las temperaturas por un diagrama lineal
de color rojo.
RÉGIMEN
TÉRMICO:
La temperatura media anual es de 18º,
por lo que se puede considerar un clima templado-cálido, acercándose más a un
clima cálido.
Las temperaturas máximas y mínimas se
corresponden con el verano y el invierno del hemisferio norte. Los meses más calurosos son julio y agosto con
casi 25ºC mensuales. Se trata de meses muy cálidos. Los meses más fríos son
enero y diciembre con unos 12ºC. Son temperaturas de invierno muy suaves.
La oscilación térmica es de unos 15ºC.
Tiene una escasa amplitud térmica.
RÉGIMEN
PLUVIOMÉTRICO:
Las precipitaciones anuales son de 526
litros, por lo que es un clima seco.
Noviembre y diciembre, con 85 y 95
litros aproximadamente, son los meses de mayor precipitación, que coinciden
entre el equinoccio de otoño e invierno. No llegan a considerarse meses secos,
ya que superan con bastante amplitud los 30 litros. El mes más seco es julio,
que coincide en pleno verano, con tan sólo 1 litro. Nos encontramos ante una
clara sequía estival, correspondiente a los climas mediterráneos.
CLASIFICACIÓN
CLIMÁTICA:
Según Martonne, nos encontramos ante
un clima mediterráneo oceánico. Según Köppen, es un clima Csa.
LOCALIZACIÓN:
A partir de los datos ya citados,
deducimos que el clima se encuentra en la franja costera mediterránea.
Debido a la variación pluviométrica
puede tratarse de una zona norte de la franja costera o de una zona próxima al
estrecho de Gibraltar.
CENTROS
DE ACCIÓN:
En la Península Ibérica encontramos
diferentes centros de acción. El principal y el que afecta a esta zona durante
casi todo el año, pero fundamentalmente en verano, es el anticiclón de las
Azores, que provoca aumentos de la temperatura y un drástico descenso de las
precipitaciones, dando lugar a sequías estivales.
Otros centros de acción que tienen
menor repercusión en esta zona son los frentes polares. Afectan sobre todo en
el invierno, causando un aumento de las precipitaciones y un descenso, aunque
no marcado de las temperaturas.
También hay que tener en cuenta los
mecanismos de gota fría, que provocan precipitaciones durante los equinoccios
de otoño.

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